Habitación de posibles

“Habitación de posibles” / Daiana Martinello

Obra en Residencia Federal de Arte. Panal 361. Buenos Aires, Argentina. 2018

Pintura instalada. La experiencia en la arquitectura no consiste en ser vivida, sino en reunir, en un momento todo aquello que le es significativo al ser. Se trata de un espacio atmosférico e ilusorio, construido a través de la mímesis que pone en tensión lo real y lo representado.

Ya no hablamos de la reproducción de lo vivido, sino de crear el placer de un momento.

Habitar es el origen del fundamento de la experiencia en la arquitectura. No es una acción concreta, sino más bien un fenómeno complejo que se desarrolla en un escenario espacio-temporal. Una de sus definiciones es ocupar un lugar- vivir en él. Vivir, morar, residir en un lugar. Habitar es afirmar la presencia de vida en ese espacio.

El ser humano es un adicto a habitar, necesita un lugar donde apoyar la existencia.

Bachelard habla de la poética del espacio. Coloca en primer plano el problema de la imagen, parte esencial de toda experiencia. Sostiene que toda imagen es una síntesis de la experiencia, aquello que queda después de que todo acaba. La imagen tiene tanto que ver con la percepción como con la memoria y ésta actúa como una modeladora de la percepción y por ende de la imagen. Una imagen en la mente no es un retrato, sino su construcción a partir de la experiencia. Según esto, la experiencia de la arquitectura tiene dos momentos significativos, el de la vivencia (que alude a representaciones habituales, imágenes familiares) y el de la imagen de esa vivencia que se guarda y se construye en la memoria (la experiencia consciente de las circunstancias, de la atmósfera, de las formas, de los matices del lugar).

Éste fue mi lugar habitado, mi estudio durante 45 días de residencia en Buenos Aires, y de ésta forma presento mi espacio psicológico.