Azulejos

¿Dónde comienza y dónde termina una casa?

El espacio arquitectónico como la concretización del espacio existencial. Habitar, como una forma de afirmar la presencia de vida en un espacio y los azulejos como un fragmento de esta arquitectura.

Elementos fríos, rígidos, inalterables en sus condiciones aparentes. Que bloquean el rastro del paso del tiempo en la superficie, actúan como una pausa, un paréntesis, aislando la humedad del muro, la temperatura, el verde de los hongos y el desgaste del usufructo. Pero al mismo tiempo van reflejando el diario cotidiano, como un prisma, a través del contacto con la luz y el ser humano, aparecen efímeros relatos.

Mi trabajo está trazado por este eje, la poética del espacio. La experiencia de la arquitectura asume como origen y destino lo existencial, se desarrolla en un escenario espacio temporal construyendo un habitar psicológico que nos pregunta ¿Dónde se guardan las imágenes de aquellos recuerdos que nadie se atreve a contar? Tal vez en los espacios sin espacios esté lo que buscamos dice Juarroz. Tal vez la pintura como posibilitadora de esos espacios sin espacios agrego yo.

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